Cierre y estado de excepción.
Editorial de GARA sobre el tercer aniversario del fascista cierre de EGIN y EGIN IRRATIA.
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Cierre de «Egin» y estado de excepción
Se cumplieron ayer tres años desde que el Estado español cerrara "Egin" y "Egin Irratia" en un intento de acallar una voz molesta y golpear con dureza al cuerpo social abertzale. La clausura se produjo dentro de una operación política de más largo recorrido que el pasado miércoles el ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja definió como la lucha contra «la ETA del interior» y que explicó se había inaugurado con el encarcelamiento de la Mesa Nacional de Herri Batasuna. Las declaraciones del presidente del Gobierno José María Aznar en el momento del cierre preguntándose en público si «creían que no nos íbamos a atrever» y el dibujo de la estrategia realizado por Mayor Oreja en la Cámara de Gasteiz apuntan con nitidez a que el trabajo de Baltasar Garzón no fue otro que el de dar un ropaje de apariencia jurídica a aquella decisión política. Pero lo hizo mal. Y sólo desde la constatación de que el Estado ha conseguido un enorme colchón de complicidades en su lucha contra el independentismo vasco se entiende que hoy no nos encontremos ante un gran escándalo.
Importantes juristas sostuvieron hace ya tres años que los cierres de "Egin" y "Egin Irratia" no se ajustaban a derecho. Pero el reciente auto de la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional rechazando la imputación de integración en banda armada para todos los procesados por su pertenencia a los consejos de administración de Orain y Ardatza deja sin percha jurídica la discutible decisión de Baltasar Garzón y posibilita la interpretación de que el juez calificó de manera exagerada la actuación de los imputados como un ardid para arropar la clausura de dos medios de comunicación. El abogado Iñigo Iruin ha destacado que el ordenamiento jurídico español sólo contempla el cierre de un medio en un estado de excepción o de sitio. Cabe preguntarse también si el cierre de "Egin" y "Egin Irratia", así como otras destacadas actuaciones policiales y judiciales, no dibujan en sí mismas la prueba de que Euskal Herria vive de hecho en un estado de excepción no declarado ni admitido pero constante en las últimas décadas.
Tres años después de la clausura de "Egin" y "Egin Irratia" las acusaciones vertidas por el Ministerio del Interior y Baltasar Garzón siguen sin estar probadas, ambos medios cerrados y llevados a la quiebra y la mitad de los 247 trabajadores que de la noche a la mañana se encontraron en el paro no han visto aún reconocidos sus derechos laborales. *
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